Los elitismos en el mundo del deporte son iguales para cualquier disciplina, salvo para las artes marciales -la mejor es la más sangrienta excepto cuando “espera porque en la mía hay una modalidad ultraviolenta que sólo se practica en Tahití así que no hables de lo que no sabes”-.
Elitista del baloncesto hace unos años:
¡Joder! ¡Nada más que fútbol en la televisión! ¿cuándo hablarán de baloncesto?
Elitista del baloncesto, hoy:
¡Joder! Estos que se acaban de enganchar al baloncesto, ¡¿qué coño sabrán?! ¡Hagan un favor al baloncesto, famosetes, y váyanse! ¡Yo estaba antes!
Elitista de la fórmula uno hace unos años:
¡Joder! ¡Nada más que fútbol en la televisión! ¿cuándo hablarán de la fórmula uno antes de las tres de la madrugada?
Elitista de la fórmula uno, hoy:
¡Joder! Estos que se acaban de enganchar a la fórmula uno, ¡¿qué coño sabrán?! ¡Déjame debatir a mí sobre el tipo de neumáticos correcto! ¡Yo estaba antes!
Los elitismos de sistemas operativos presentan un modelo escalera. El usuario de Windows es criticado por el de Ubuntu, que a su vez es criticado por el de Fedora, que a su vez es criticado por el de Debian, y todos ellos son criticados al unísino por el de FreeBSD, y todos ellos son ridiculizados por el de Gentoo.
En algún punto de la línea siempre aparece algún sistema operativo nuevo y raro usado por tres personas que critican al resto de sistemas operativos por ser una desgracia para la raza, pero abandonan su acidez cuando el sistema operativo raro se pone de moda, momento en el que pasa a la escalera.
El elitismo en la música es piramidal, aunque se cree tener toda la razón independientemente de si se está en la base o en la cúspide. Cuantos menos adeptos tenga el movimiento musical más puro es el elitismo, tan puro como esas piedras blancas de cocaína que salen en las películas. Quien está en lo alto de la cúspide -normalmente un movimiento recién salido del horno, con uno o ningún seguidores- critica más vehementemente al que esté más alejado en la pirámide; con las posiciones inferiores más cercanas suele medir más sus palabras, no sea que se vea envuelto en una lucha de oratoria de la que podría salir eviscerado. Esas luchas suelen estar más próximas a la hostia limpia conforme más te acercas a la base, como en el caso de la música puertorriqueña.
El resto de elitismos suele encasillarse en alguno de los anteriores: modelo de los cuatro mamíferos, modelo de la escalera o modelo de la pirámide; pero no dejes de mandarme artículos de esos con abstract y bibliografía si consideras necesario crear un nuevo modelo.
Si hay algo que huele en todos los elitismos, es: no soporto verte disfrutar de algo que considero inferior o no sé apreciar. Lo mejor es no hacer ni caso.




